Error 1: Pedir cosas demasiado generales. "Escríbeme un post" da resultados mediocres. "Escríbeme un post de Instagram para mi cafetería, tono cercano, anunciando que abrimos los domingos" da resultados buenos. La regla: dale contexto como se lo darías a un empleado nuevo.
Error 2: Quedarse con la primera respuesta. Las IAs mejoran muchísimo cuando les pides ajustes: "hazlo más corto", "más formal", "dame 3 versiones distintas". Conversar es la mitad del truco.
Error 3: Confiar ciegamente en datos y cifras. Las IAs a veces inventan información con total seguridad (se llama "alucinación"). Para datos importantes —fechas, cifras, leyes, temas médicos— verifica siempre en fuentes oficiales.
Error 4: Compartir información sensible. No pegues contraseñas, datos bancarios o información confidencial de tu empresa en ninguna IA. Trátala como una conversación que podría no ser privada.
Error 5: Intentar aprender todas las herramientas a la vez. Cada semana sale una IA nueva "revolucionaria". Ignora el ruido: domina una o dos que resuelvan tus necesidades reales, y amplía desde ahí. Para eso existe este sitio: te filtramos el ruido.